Capacitar a las mujeres de Paoua: los hornillos de cerámica

Os presentamos a Aneta Piatek. Aneta ha estado trabajando en un área remota de la República Centroafricana, Paoua, desde 2010. Oficialmente, Aneta es una voluntaria de las Naciones Unidas que trabaja con el ACNUR como agente de protección del terreno, con personas desplazadas y refugiados que regresan al país. Debido a los pocos recursos con los que contaba, Aneta pensaba que no se estaba trabajando lo suficiente para ayudar a la comunidad. Al igual que la mayoría de los voluntarios, quería hacer más, así que comenzó a buscar otros medios para trabajar con la comunidad local de una forma sostenible.

 

El área en la que trabaja Aneta cuenta con el mayor número de antiguos refugiados y de desplazados que vuelven a casa cada día de la zona, ya que el conflicto en el noroeste del país casi ha llegado a su fin. La región que rodea el área de Paoua ha tenido que ir haciendo frente a la deforestación gradual de su territorio a lo largo de los 10 últimos años, principalmente debido a la guerra, los incendios forestales y la afluencia de población, que necesitaba madera para fines domésticos. Relacionado con esto último, existe la cuestión de la protección de las mujeres y las niñas. Ellas eran las que iban al bosque a recoger leña para poder encender el fuego que necesitaban para cocinar. No sólo se trataba de un trabajo tedioso que duraba horas, sino que también era extremadamente peligroso. Aneta decidió, como reto personal, que debía hacer algo. "Tenía un interés personal en ayudar. Así fue cómo surgió la iniciativa de los hornillos de cerámica".

 

Hablamos con Aneta para hacerle unas cuantas preguntas sobre la iniciativa, y sobre cómo ésta había contribuido a ayudar a la comunidad local a desarrollarse de una forma sostenible.

 

Antes de entrar en detalles acerca de la iniciativa, ¿nos podrías contar qué es lo que te animó a empezar a trabajar como voluntaria?

He trabajado en materia de desarrollo durante los últimos 5 años, alternando entre trabajos bien remunerados y el voluntariado. Sin embargo, me he dado cuenta de que actuar como voluntaria ha sido mucho más gratificante. Por lo general, no siempre es fácil encontrar un trabajo que te permite hacer lo que te gusta. El voluntariado te ofrece la oportunidad de hacer algo significativo: ayudar a diferentes comunidades. Además, también me ha ayudado a mí misma: gracias al voluntariado, he podido crecer tanto personal como profesionalmente.

¿Qué crees que los voluntarios como tú podéis aportar?

Los voluntarios pueden aportar muchísimo. Tanto si se trata de voluntarios que forman parte de la comunidad como si no, los voluntarios no trabajan por dinero, sino porque quieren conseguir un cambio para mejor en las comunidades. En ocasiones, los voluntarios de las Naciones Unidas tienen que trabajar en áreas remotas donde están completamente aislados. Los voluntarios deberían apreciar sus propias capacidades. Al venir de un país más desarrollado, he tenido acceso a la educación y a experiencias a través de las que he retenido una gran cantidad de información que puedo compartir con la comunidad. Lo poco que sé tiene mucho valor aquí. No obstante, también es importante saber apreciar la cultura y la capacidad de la comunidad en la que trabajas. No puedes traer hornillos eléctricos para cocinar a un sitio en el que no hay electricidad, o formar a los jefes del pueblo en materia de legislación nacional si no saben leer. Existe tan sólo un enfoque sostenible y simple: buscar el desarrollo a partir de las capacidades que ya posee la comunidad. En eso consiste el desarrollo: capacitar a los miembros de la comunidad y reforzar las habilidades con las que ya cuentan.

Ahora cuéntanos más acerca de la iniciativa de los hornillos de cerámica. ¿Cómo empezó? ¿De dónde surgió la idea?

Antes de tener hornillos de cerámica, los habitantes de Paoua cocinaban en sus casas preparando su propia lumbre. Esto era perjudicial para la salud de los adultos, pero todavía más para la de los niños. Usar los hornillos para cocinar contribuye a que exista una probabilidad menor de que los niños se expongan a un humo que puede ser perjudicial para su salud. Además, ir a buscar leña es un trabajo largo y difícil; a veces puede llevar horas, y también puede ser peligroso para las mujeres que se encuentran solas y vulnerables en el bosque. Ya ha habido varios casos de violación y asalto en este tipo de situaciones. Los hornillos de cerámica contribuyen a reducir la cantidad de leña necesaria para cocinar y, por tanto, el tiempo que las mujeres deben pasar en el bosque, lo que contribuye a garantizar su seguridad. Cocinar con estos hornillos también es mucho más económico. Por último, los hornillos de cerámica contribuyen a reducir la demanda de madera, por lo que el nivel de deforestación es menor. Otro factor importante es que la producción de hornillos genera ingresos importantes para las mujeres que trabajan tradicionalmente en la alfarería.

¿Qué es lo más significativo de los hornillos de cerámica? ¿Por qué son importantes y cómo han ayudado a la comunidad?

Antes de tener hornillos de cerámica, los habitantes de Paoua cocinaban en sus casas preparando su propia lumbre. Esto era perjudicial para la salud de los adultos, pero todavía más para la de los niños. Usar los hornillos para cocinar contribuye a que exista una probabilidad menor de que los niños se expongan a un humo que puede ser perjudicial para su salud. Además, ir a buscar leña es un trabajo largo y difícil; a veces puede llevar horas, y también puede ser peligroso para las mujeres que se encuentran solas y vulnerables en el bosque. Ya ha habido varios casos de violación y asalto en este tipo de situaciones. Los hornillos de cerámica contribuyen a reducir la cantidad de leña necesaria para cocinar y, por tanto, el tiempo que las mujeres deben pasar en el bosque, lo que contribuye a garantizar su seguridad. Cocinar con estos hornillos también es mucho más económico. Por último, los hornillos de cerámica contribuyen a reducir la demanda de madera, por lo que el nivel de deforestación es menor. Otro factor importante es que la producción de hornillos genera ingresos importantes para las mujeres que trabajan tradicionalmente en la alfarería.

¿Cuál ha sido la parte más difícil de la iniciativa?

Al principio, el reto más importante al que nos tuvimos que enfrentar fue la falta de experiencia en cuestiones de marketing. Tenía el modelo de hornillo, pero no sabía como darlo a conocer en la comunidad. No existen ni radios locales, ni periódicos, ni cualquier otro mecanismo de marketing. La única táctica viable es la del boca a boca. Para que una idea sea eficaz, la población tiene que verla y comprenderla primero. Además, yo trabajo a tiempo completo aquí, y no puedo dedicar todo el tiempo que quisiera a la iniciativa. Otros dos retos significativos fueron la falta de recursos y el aislamiento de la zona. Al contar con una oficina aislada en el terreno con recursos limitados, resulta extremadamente difícil comunicarte con posibles donantes externos que quieran financiar y promover proyectos basados en la comunidad. Considero que, para que una iniciativa como esta sea más eficaz, se necesitan recursos iniciales. En este caso, por ejemplo, se trataría de la compra de los primeros hornillos de cerámica y su distribución a las personas más vulnerables. Ello daría una mayor visibilidad al "producto" y, al mismo tiempo, beneficiaría a aquéllos que no tienen los medios para comprar los hornillos de cerámica. Hasta el momento, la iniciativa sólo se ha puesto en marcha en Paoua, ya que las restricciones de seguridad obstaculizan nuestra libertad de movimiento; esto hace que no podamos ampliar el proyecto de inmediato hasta las zonas más rurales.

Ahora que has colaborado ayudando a las comunidades locales a trabajar por un desarrollo sostenible, ¿nos puedes decir por qué los voluntarios desempeñan un papel importante en este aspecto?
¿Por qué se debería escuchar a los voluntarios en Rio+20?

 

Los voluntarios siempre viven de primera mano las experiencias en la comunidad. Me gustaría pensar que van un poco más allá de lo que se les pide, trabajando de una forma más estrecha con la comunidad, para comprobar qué es lo que funciona y qué es lo que no. Asimismo, también son testigos, en primera persona, del daño que causa la pobreza y la degradación medioambiental, y ven los proyectos que no funcionan, por lo que los líderes suelen escucharles. Existen muchos proyectos cuya puesta en marcha es impuesta por agentes externos, los cuales contribuyen con cantidades ingentes de dinero que, finalmente, se invierten sin incluir a la comunidad en el desarrollo del proyecto. Parece que nadie se da cuenta de que es necesario convencer e involucrar a las comunidades en cualquier intervención en materia de desarrollo para que sea verdaderamente sostenible. Para lograr esto último, necesitas hablar con la comunidad en persona. No puedes pedirles que preserven el medio ambiente sin antes enseñarles los beneficios a largo plazo de hacerlo, o sin ofrecerles actividades alternativas para generar ingresos a aquéllas que ya practican y que quizás estén favoreciendo la explotación del medio ambiente. Los voluntarios internacionales que quieren trabajar directamente con las comunidades locales son un enlace directo entre las poblaciones más afectadas por la pobreza y el mundo desarrollado. Nuestra voz es importante para la comunidad, y también debería serlo en Rio.

¿Qué es lo que te gustaría que sucediera en Rio+20 con respecto a los voluntarios?

Lo ideal sería que se creara una red en línea sobre intervenciones sostenibles a favor del medio ambiente basadas en la comunidad que se hayan realizado con éxito. De esta manera, todos los voluntarios del mundo podrían acceder a dicha red y buscar formas de ayudar a las comunidades en las que trabajan. La idea de los hornillos de cerámica, por ejemplo, podría ser útil también en cualquier área remota de África o cualquier otro lugar; del mismo modo, la idea de otra persona podría ser beneficiosa para la gente de Paoua. Necesitamos ayuda para intercambiar información acerca de ideas que funcionan. Esta red no debería servir sólo como un foro para voluntarios, sino también para expertos que podrían aconsejar a los voluntarios que se encuentran en el terreno sobre diferentes enfoques e intervenciones sostenibles.

 

El segundo objetivo de esta red consistiría en servir como un fondo para proyectos a pequeña escala, especialmente para lugares aislados; de esta manera, tanto donantes como particulares podrían elegir qué proyecto apoyar. La creación de un fondo de proyectos de los Voluntarios de Naciones Unidas permitiría a los voluntarios lograr un mayor impacto en las comunidades donde trabajan, al mismo tiempo que reduciría los costes de las complejas intervenciones administrativas realizadas de forma indirecta. Los voluntarios se encuentran siempre en el terreno, y pueden hacer un seguimiento regular de los avances logrados en el proyecto.

Antes de concluir, ¿quieres enviar algún mensaje a los voluntarios?

Sí, para los voluntarios de las Naciones Unidas: sé que, en ocasiones, vuestro trabajo puede ser difícil, especialmente cuando se trata de lugares aislados, pero que esto no os desanime. Tenéis tantas oportunidades, tanto conocimiento que transmitir, y tanto que aportar a la comunidad, que debéis mirar siempre hacia adelante. Debéis creéroslo, y utilizar los conocimientos que habéis adquirido gracias a vuestra educación y experiencia, para que sirvan de conexión entre la pobreza y el desarrollo. Sois una verdadera fuente de inspiración.

 

Y para los voluntarios de las comunidades locales: sois la esperanza y el futuro de vuestra comunidad. Aunque el hecho de no recibir ingresos por el trabajo que realizáis en la comunidad pueda resultar frustrante, pensad siempre en las habilidades y la experiencia que estáis adquiriendo al movilizar y encaminar a la comunidad hacia un cambio positivo. Haced uso de los contactos que vais creando en el camino y, en el futuro, cuando otros empiecen a valorar todo el magnífico trabajo que habéis hecho, recibiréis vuestra recompensa.

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