Un rayo de esperanza ante un desastre medioambiental: Voluntarios que luchan contra las condiciones de salud precarias y las dificultades económicas causadas por la reducción del Mar de Aral

Karakalpakstan-pictureDesde hace 50 años, debido a la desviación de los ríos que en él confluyen, la superficie del Mar de Aral se ha ido reduciendo de manera drástica. El Mar de Aral, antes considerado como uno de los cuatro lagos más grandes del mundo, cuenta ahora con menos de una décima parte de su superficie original, y lamentablemente ésta continúa disminuyendo. La tierra que se queda al descubierto a medida que retrocede el agua está altamente contaminada, generalmente a causa de los residuos de los productos químicos arrojados durante los ensayos de armas, así como de subproductos industriales. Dos de las consecuencias principales del desastre del Mar de Aral son el aumento de la carga de enfermedades, especialmente de la tuberculosis; y la disminución del nivel de vida, debido a un cambio en las habilidades laborales necesarias.

 

A fin de hacer frente a esta situación, el VNU y el PNUD emprendieron un proyecto, que finalizó recientemente, destinado a mejorar el nivel de vida en Karakalpakstán (República Autónoma de Uzbekistán), entonces tan bajo, así como a reducir el impacto de la tuberculosis, a través de la capacitación de voluntarios en comunidades locales.

 

Así, voluntarios de la comunidad local no sólo aprendieron cuestiones relacionadas con la tuberculosis como enfermedad, sino también cómo generar información sobre su prevención y tratamiento, y distribuirla entre sus vecinos. Algunos voluntarios no sólo adquirieron dichos conocimientos, sino que también se formaron para poder enseñar a otros líderes voluntarios las habilidades que ellos mismos habían aprendido. En total, 29 personas terminaron satisfactoriamente los cursos, a través de los cuales pudieron convertirse en instructores voluntarios en la comunidad. Asimismo, más de 3.000 voluntarios de la comunidad se formaron gracias a más de 25.000 folletos con información divulgativa que se distribuyeron en las 105 sesiones de formación que se celebraron.

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Instructores voluntarios de la comunidad prestando un curso de formación a agentes de atención sanitaria en Karakalpakistán sobre salud comunitaria basada en el voluntariado

 

Además de la formación, también se completaron proyectos de mejora enfocados específicamente a la comunidad, tales como la instalación de un sistema de agua corriente limpia que pudiera llegar a 5.000 personas, y la provisión de equipo médico básico necesario para centros de atención sanitaria primaria con recursos limitados.

 

Existen muchos ejemplos de proyectos ejecutados con éxito en el terreno, y el impacto de los mismos se refleja en cada uno de los habitantes de la comunidad. En abril de 2010, por ejemplo, Zamira, una ama de casa de 36 años, recibió la visita de su vecina, Feruza, a la que le apetecía charlar un rato. Tras varias tazas de té, Feruza le habló a Zamira de los cursos de formación a los que había asistido. Además, Feruza compartió con su vecina todo lo que había aprendido acerca de la tuberculosis: información específica acerca de los síntomas y de los métodos utilizados para el tratamiento. Feruza también le contó que se había convertido en una voluntaria de la comunidad más para el proyecto, y que se le había encomendado la tarea de distribuir información acerca de los síntomas, la prevención y el tratamiento de la tuberculosis. Como parte de su trabajo, le dio a Zamira un folleto con un información relevante sobre la enfermedad.

 

Tan sólo dos días después, Zamira se puso a buscar el folleto de Feruza desesperadamente. Su hijo, Farhod, se había despertado con los mismos síntomas que Feruza le había descrito unos días antes. Zamira se puso en contacto con ella de inmediato. La voluntaria le ayudó a mantener la calma y aconsejó a Zamira que llevase a su hijo directamente al doctor para que le hiciesen un control médico. Feruza acompañó a sus dos vecinos al centro médico y, tras diversas pruebas, los médicos confirmaron que, efectivamente, Farhod había contraído la enfermedad. Afortunadamente, la habían detectado a tiempo; si le administraban inmediatamente el tratamiento, tenía muchas probabilidades de recuperarse.

 

Tanto Zamira como Farhod reconocieron la importancia de tomar la medicación tal y como el doctor se la había prescrito, y siguieron esa misma rutina durante los siete meses necesarios para el tratamiento. Finalmente, llegó el día tan esperado: Farhod terminó su tratamiento y se sometió de nuevo a las pruebas para asegurarse de que, tras el tratamiento, se había curado totalmente. Zamira suspiró aliviada cuando los médicos le dieron la noticia de que no había signos de tuberculosis, y que Farhod se había recuperado completamente y volvía a estar sano.

 

Desde entonces, Farhod volvió a su vida diaria; ahora saca muy buenas notas en la escuela, e incluso se está preparando para la prestigiosa Olimpiada de Matemáticas. Además, espera poder comenzar a jugar al fútbol, y aguarda ansioso que el doctor le dé permiso para empezar los entrenamientos. Zamira mostró su agradecimiento a todos los que le ayudaron a mantener a su hijo en buenas condiciones de salud. "Gracias a Feruza y al proyecto sobre tuberculosis, pudimos detectar la enfermedad de mi hijo a tiempo", afirmó Zamira. "Tras recibir el tratamiento adecuado, se pudo recuperar completamente".

 

Los líderes del proyecto en Uzbekistán esperan poder ser un ejemplo de inspiración en materia de medio ambiente para el país, y quizás también para toda la región de Asia Central. Desean, además, aprovechar la oportunidad que les brinda Rio+20 y llevar el movimiento más allá de las negociaciones de la ONU, hasta llegar a los salones de las casas, las universidades, los colegios, las comunidades y las calles del país. El 60% de la población de Uzbekistán son jóvenes, y el proyecto busca movilizarles y educarles sobre la urgencia de actuar en materia de desarrollo sostenible, además de animarles a que participen ellos mismos en el proceso de negociación de Rio+20.

 

Para conseguirlo, los líderes del proyecto están desarrollando nuevos cursos de formación y eventos modelo similares a Rio+20 en universidades locales, que se centrarán en el desastre del Mar de Aral y sus consecuencias para la salud de las personas. Asimismo, pondrán especial hincapié en cómo el voluntariado y la educación no oficial pueden ser parte de la solución esperada para evitar y reducir algunas de las consecuencias más devastadoras del cambio climático.

 

Los miembros del equipo también están creando un vídeo promocional para Rio+20 resaltando la crisis uzbeka, a fin de mostrar los retos medioambientales a los que se está enfrentando el país, tales como el desastre del Mar de Aral, la degradación del agua y de la tierra, la escasez de recursos y los conflictos, la gestión de residuos y el cambio climático. A través de este vídeo, también persiguen capacitar y educar a los jóvenes del país sobre cómo participar de una manera más activa a la hora de hacer frente a estos problemas a través del voluntariado. Finalmente, esperan poder mostrar un contexto local único en la cumbre, y reunir apoyo para Rio+20 en Asia Central.

 

Para continuar la labor emprendida por este proyecto, ya finalizado, se presentará, antes de Rio+20, un nuevo proyecto conjunto de las Naciones Unidas encaminado a conservar los medios de vida de la zona del Mar de Aral.

 

A continuación, podrás ver un vídeo en el que se recoge el trabajo de los voluntarios y los instructores de la comunidad, que van de puerta en puerta educando a los locales en materia de prevención, pruebas y tratamiento de la tuberculosis.